domingo, 22 de agosto de 2010

Mientras yo vivo...

Siento que la vida se me va,
me mata la melancolía y la soledad.
Toda fuente de inspiracioón, todo sentido, toda emoción; todo despareció.


Tu perfume, tus manos, tu alma, todo tú ya no estás.
Me siento sola en medio de la nada y de algunos cuantos que aún sobreviven a la tempestad.
Es como una tormenta, una pesadilla,
de la que no puedo despertar.
Es un remolino imaginario,
del cual no puedo escapar.


Todo lo creía perfecto, pero en realidad no exsitía nada.
Todo estaba en mi mente.
Paseaba en un jarín de ilusiones
recogiendo flores de eperanza,
que ahora se desvanecen entre mis dedos y me hacen ver friamente que la vida debe avanzar.


No sé quien soy, pues cambiaste mi mundo.
Me hiciste ver todo diferente,
más lejano y utópico, pero real.
Es irónico, pero cierto, la vida está llena de problemas y desconcierto;
sin embargo, no es justo culpar a otros, pues tú también eres uno de ellos.


Tu resentimiento contra tu entorno y la vida,
tus temores, tu deseos, me enseñaste mucho y aún sigo intentando descifrar cómo lograste acercarte tanto,
sacar mi lado más puro y contaminarlo.
Ya no soy la misma y es por ti.
Me cambiaste por completo y sé que llegaste por algún motivo, yo lo sé.
Alguien te envió para que abriera los ojos,
para que me muestres que el mundo también está lleno de maldad y odio.
Lamentablemente, olvidé una cosa, tú y yo no estamos exentos.


Dices que soy sensible, pero creo que ese es tu mayor miedo
no puedes expresarte y eres impredescible.
Si sentir es un defecto; entonces, eres el hombre perfecto.
Vives en la oscuridad, en la bipolaridad y, evidentemente, en la soledad.
Sé que tienes un lado dulce, que por el momento prefiere no salir,
pues le asusta sentir y darse cuenta de lo maravilloso que es vivir.


Aún no logro entender, porqué siento que te vas y me dejas en medio de tanta inseguridad,
te quiero aquí conmigo y quiero que seamos amigos.
Sabes que me encanta discutir contigo y acabar riéndonos sin motivo.
Y la verdad sí me hubiera encantado pasar  un día contigo; nunca te lo dije.
Preferí guardar en el silencio cualquier señal o sentimiento.
Pero ahora veo, que no quiero ser como tú y sentir un vacío adentro.
Quiero sufrir, fallar, sonreir, mejorar, llorar y sentir...eso es vivir.


Perdón si no quiero morir contigo,
pero es así de simple, amo la vida y todos sus lamentos
y no habrá nada que evite que sienta lo que siento.
Te extraño, eso es cierto, pero debo seguir firme: para ser sincera, tú no me necesitas.
Sé que en parte me mentiste, pues ya no eres el mismo.
Pero eso ya no importa, sigue en to tuyo, mientras yo vivo.

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